COLIBRÍ CON ZIRCONIAS - Taxco De Mis Amores

COLIBRÍ CON ZIRCONIAS

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Los colibries 

Todo su cuerpecito no excede al de una pequeñita almendra; la cola larga, la cabeza proporcionada, el cuello corto, el piquito largo, delgado y fino. Blanco en el nacimiento y negro en la punta; las alitas largas y menudas; tan ligero en su manejo, que cuando vuela casi no se ve y sólo se percibe por un zumbido que hace; sus ojos muy alegres y hermosos. La pluma es verde en la mayor parte, con pintas amarillas y azules. Anda en los jardines chupando las flores y, sin parar su vuelo, mete el piquito en la flor y saca el jugo con tanta delicadeza que ni la maltrata ni aún la inclina abajo.

¿Por qué es un colibrí el símbolo del dios de las batallas?

Bueno, los colibríes pertenecen a la familia de los trochilidae y son los animales de sangre caliente más pequeños del planeta, aunque también unos de los más feroces a la hora de la disputa territorial por sus preciadas flores, de las cuales obtienen su energía, pues cada uno tiene que libar alrededor de 1000 flores al día para poder obtener la cantidad de néctar necesario para su sustento.

Por lo anterior, las batallas entre colibríes llegan a ser despiadadas y sin cuartel, siendo una suerte que no tengan un tamaño mayor, o quien sabe de qué serían capaces. Como dato adicional, hay que mencionar que, en relación a su tamaño, poseen una de las musculaturas más grandes de todas las aves del planeta.

¿Recuerdas que te dije que el colibrí también crea el amor?

Bueno, en el mundo nahuatl hay una palabra para designar al acto de enamorar a alguien por medio de hechizos y esa es ique huilotla. Uno de estos sortilegios decía que para tener suerte en el amor había que llevar un colibrí cerca del corazón y entonces no importaría nunca más si uno era pobre, viejo o feo. Tristemente, mucha gente aún en la actualidad confía más en amuletos que en su propia actitud y hay quienes llegan al extremo de capturar colibríes para embalsamarlos y llevar a cabo estos sortilegios. Esta es una práctica muy común en el mercado de Sonora de la Ciudad de México, tanto que los han llevado al borde de la extinción en el Valle de México.
Más al norte, en Querétaro, los hñä-hñü tienen una creencia similar, pues los jóvenes emplean al tsut’udoni, que se traduce como “pájaro flor”, para poder acercarse a las muchachas, pues ellas son comparadas poéticamente por las flores. El ritual consiste en tener al colibrí cerca del corazón envuelto en un paño blanco que representa la pureza de la muchacha para poder acercarse. La segunda vez se anuda al envoltorio un listón y un trapo verde que significa la esperanza de tener en algún momento a la joven. En la tercera ocasión, se debe envolver al ave con un listón y un trapo rojo en señal de finalización del ritual. Todo suena muy poético hasta que te das cuenta que por la inseguridad de un muchacho un colibrí inocente perdió la vida, lo cual termina con la visión romántica del hechizo.